santa hildegarde y la visión del anticristo

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    CARLOS A. DISANDRO

    SANTA HILDEGARDEY LA VISIN DEL ANTICRISTO

    INSTITUTO DE CULTURA CLSICASAN ATANASIO

    Crdoba - 1979

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    SCIVIAS

    (Liber III, Visio XI)10

    (709)Luego vi hacia el aqui1n, y he aqu que all se erguan cinco bestias. De ellas una eracomo un can gneo, pero no quemante; otra como un len de color rojizo, la tercera como un

    caballo plido, la cuarta como un negro cerdo y la quinta como un lobo grisceo, y se inclina-

    ban hacia occidente. Y en occidente frente a esas bestias apareci como una colina que tenacinco puntas, de modo que desde la boca de cada bestia se extenda una cuerda hasta cada

    una de esas puntas, todas de un color casi negro, sobre todo aquella cuerda que se tenda

    desde la boca del lobo, que por una parte pareca negro y por otra blanco. Y he aqu que en

    oriente aquel joven que haba visto primero erguido sobre el ngulo de unin en aquel edificio

    luminoso y de ricas piedras, vestido con una tnica purprea, otra vez lo vi sobre el mismo

    ngulo, pero se presentaba desde su cintura hacia abajo, de modo que desde la cintura hasta

    la pelvis refulga como una aurora, y haba all como una lira con sus cuerdas, colocada en

    posicin transversal; desde este lugar hasta los talones de sus pies se presentaba de color

    sombro, y desde aqu y todo a lo largo de sus pies, con un color ms blanco que la leche. En

    cambio aquella mujer que haba visto frente al altar que est ante los ojos de Dios ahora

    tambin se me present de nuevo, de modo que tambin la contemplaba desde su cintura hacia

    abajo. Desde la cintura a la pelvis tena variadas y escamosas manchas. En la pelvis apareci

    una monstruosa cabeza de color renegrido, con ojos de fuego, orejas de asno, fauces y narices

    de len, que rechinaba sus dientes, horribles y de hierro como si los estuviera aguzando horri-

    blemente. Pero desde esa cabeza hasta sus rodillas aquella imagen era blanca y rojiza y como

    golpeada por mucha contricin. Y desde las rodillas mismas hasta las dos franjas que pare-

    can blancas y tocaban de un modo transversal el taln de los pies por la parte superior, apa-

    reca de un tono sanguinolento. Y he aqu que aquella monstruosa cabeza comenz a moverse

    de su posicin de modo(710) que la imagen toda de la mujer en todos sus miembros a partirde all se estremeca. A esa cabeza estaba unida una enorme masa de copiossima inmundicia,

    por la que como si se elevara sobre un monte intentaba ascender las alturas del cielo. Pero de

    pronto aconteci como el golpe de un trueno y sacudi con tanta fuerza a dicha cabeza, que

    cay de aquel monte y expir en la muerte. Por 1o que sbitamente una niebla ftida envolvitodo el monte, y en ella la cabeza se entremezcl con tanta inmundicia que los pueblos que

    miraban se sintieron tomados por un gran temor, mientras la misma niebla permaneci un

    tiempo ms cubriendo el monte. La gente circunstante, al contemplar esto, deca entre s, sa-

    cudida por el terror: Ay! Qu es esto? Qu significa esto para nosotros? Desdichados de

    nosotros! Quin nos ayudar, quin nos librar de esto? No sabemos cmo hemos sido enga-

    ados. Dios omnipotente, apidate de nosotros! Retornemos pues, retornemos; cumplamos el

    testamento del Evangelio de Cristo, ya que, ay!, hemos sido engaados amargamente. Y he

    aqu que los pies de la mujer antedicha comenzaron a ponerse blancos, difundiendo un esplen-

    dor ms brillante que el esplendor del sol.Y o una voz del cielo que me deca: Aunque todaslas cosas que existen en la tierra tienden a su fin, de modo que el mundo, dispuesto por defectode sus fuerzas al cumplimiento de su destino, por la multitud de fatigas y calamidades ya se

    incline hacia su trmino, sin embargo la Esposa de mi Hijo, abrumada de fatigas en sus hijos,de ningn modo ser quebrantada ni por los preanuncios del hijo de perdicin, ni por el mismoautor de perdicin, aunque sea atacada por todos ellos. Ella hacia e1 fin de los tiempos, afir-mndose con mayor robustez y fuerza, recobrar mayor belleza y diafanidad, ya que de estemodo se encamina al abrazo de su amado ms suave y dulcemente. Todo 1o cual lo indicamysticamente esta visin que contemplas. Pues diriges tu mirada hacia el aquiln, y all se

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    yerguen cinco bestias que son en los deseos carnales, por los que no cesa la mancha del peca-do, cinco ferocsimas pocas de los reinos temporales que se gozan ferozmente en sus excesos.Una es como un perro gneo, aunque no ardiente, porque el curso de esos (711) tiempos tendrhombres dedicados a despedazar su propia sustancia; ellos mismos, en su propia estimacin, setendrn como fuego, pero en la justicia de Dios sern considerados carentes de ardor. Otracomo un len de color rojizo, porque aquella poca producir hombres belicosos, que promo-vern muchas guerras por cierto, pero en ellas no respetarn la rectitud de Dios; y su color roji-

    zo indica que esos reinos comenzarn a caer en la fatiga de su propia debilidad. La siguientecomo un caballo plido, porque en esos tiempos habiendo trocado los hombres la prctica delas buenas virtudes, sern completamente lascivos, en medio de un diluvio de pecados y de uninsaciable placer, hasta que el corazn de aquellos reinos se estremezca en la palidez de su

    propia ruina, porque entonces perder el color de su fortaleza. Otra bestia en cambio es comoun cerdo negro, porque esa poca tendr gobernantes que promovern la negrura de una grantristeza, envolvindose ellos mismos con la podre de la inmundicia, o sea, olvidando la ley di-vina en la interminable contradiccin de sus fornicaciones y de otras abominaciones semejan-tes, maquinando adems muchos desgarramientos de los divinos mandatos coherentes con lasantidad. Luego el lobo de color grisceo, porque en aquellos tiempos sufrirn los hombresmuchas rapias tanto en el manejo del poder como en otras coyunturas que ellos mismos gesta-rn para s. No se mostrarn pues en sus versatilidades ni blancos ni negros, sino grises, mien-tras que en sus contiendas y divisiones derribarn las cabezas de aquellos reinos, porque enton-ces llegar el tiempo del irrefrenable apetito de mucha gente, cuando el error de los errores seerija desde el infierno hasta el cielo, tanto que los hijos de la luz sern puestos en los tormentosde su propio martirio, por no negar al Hijo de Dios y por rechazar al hijo de perdicin, que in-tentar con artes diablicas hacer cumplir su voluntad. Y estas bestias se inclinan hacia occi-dente, porque estos tiempos de caducidades siguen la ruta del sol que muere, ya que as comol nace y cae, as ocurre con los hombres.

    Tambin all en occidente, frente a las bestias, presntase como un monte que tiene cinco

    puntas, porque en aquellos mismos decursos temporales el manejo del poder se dispondr se-gn carnales concupiscencias segn se muestra en la expresin de esas cinco elevaciones, demodo que de la boca de cada bestia se extiende una cuerda hasta cada una de esas puntas. Y

    porque desde el comienzo de aquellos tiempos se orientar la condicin de cada momento se-gn el ejercicio de cada poder, es decir, de cada altura, todas las cuerdas son de color negruz-co, excepto aquella cuerda que se extiende desde la boca del lobo, la cual parece en parte ne-

    gra y en parte blanca, ya que esos detalles corresponden a la cambiante contumacia del placeren los hombres. Y en cuanto al tono negro advierte sobre la voracidad de la rapia, que ha de

    promover muchas iniquidades, de tal modo sin embargo que en todo lo que acontezca segnesa misma iniquidad, marcharn en la total pureza de la justicia quienes por s mismos seopongan a los aterradores milagros del hijo de perdicin, tal como Job, mi servidor, 1o muestradel varn justo que cumple la Justicia, cuando dice: El inocente ser suscitado contra elhipcrita, y mantendr el justo su camino y aadir fortaleza a sus manos puras (Job 17, 8-9). O sea, quien es inocente de todo obrar culpable, esto es (712) de homicidio, fornicacin yotras obras malas semejantes, como una ardiente chispa se levanta contra aqul que siempre

    miente en sus obras Cmo? Porque aqul habla de miel, pero devora veneno, y llama amigo aquien como a un enemigo ahoga, o sea, suenan dulces palabras, pero dentro de s ocultan lamalicia, y cuando habla al amigo con dulzura, procura matarlo con sus insidias. Pero quien usauna vara para ahuyentar de s mismo indignas bestias, segn recto camino de su corazn, tienetambin difanos caminos ante el sol refulgente, porque l mismo resulta clara chispa y difanaluz en Dios, como una fulgente antorcha, y por eso rodendose de muy fuertes y pursimasobras, les contrapone un fuerte escudo y una espada eficaz, apartando de s los vicios y practi-cando las virtudes.

    Por lo que tambin aquel joven que habas visto hacia el oriente sobre el ngulo de unin

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    de un edificio difano y de ricas piedras, vestido de tnica purprea, sobre el mismo ngulo lo

    ves de nuevo, porque,oriente de la justicia, el Hijo del Hombre es el que establece la fortalezade la unin entre la ciencia especulativa y el obrar humano, segn la bondad del Padre que edi-fica hacia lo alto, en cuanto el mismo Hijo del Hombre, segn voluntad de su Padre, derramsu sangre para salvacin del mundo (tal como ya te fue mostrado), tambin all l mismo, sen-tado en ese caso, una vez ms se te manifiesta sobre esa misma altura, mediante los mysteriosde sus milagros para confirmacin de la Verdad. Ahora se te presenta de la cintura hacia

    abajo, porque a partir de la fortaleza de sus miembros, es decir sus elegidos, donde el mismoEsposo de la Iglesia mantiene su vigor hasta que aquellos se completen, ves muchos signosadmirables y oscuros. Es decir, de modo que desde la cintura hasta la pelvis refulge como unaaurora; porque a partir de aquella perfeccin, como que ya sus miembros fieles tienen la per-feccin de la fortaleza, hasta el tiempo del hijo de perdicin, que simular ser varn de virtud,(el Esposo) mostrar el fulgor de la justicia en la rectitud de los que devotamente lo honran.Por eso all se encuentra como una lyra con sus cuerdas, lo que significa en aquella persecu-cin, por la queel hijo de iniquidad inferir muchos tormentos a los elegidos, el gozo de loscnticos de aqullos que ya por las crueles torturas se han librado de los nexos corporales y hanalcanzado la paz.

    Luego hasta los talones de sus pies el color sombro, porque desde la persecucin quehabrn de padecer los fieles, suscitada por el hijo del diablo, hasta la doctrina de los dos testi-gos, es decir, Enoch y Elas, que apartarn las cosas terrenales y dirigirn sus esfuerzos a lascosas del cielo, la fe de la Iglesia como institucin habr de encontrarse en duda, y los hombresllenos de tristeza dirn: Qu es 1o que se dice de Jess? Es al fin verdadero o no? En cam-

    bio desde esa lnea que por arriba toca los talones presntase un color ms blanco que la le-che, cubriendo en forma total sus pies, lo que seala que desde el testimonio de aquellos dostestigos, abiertos a la expectacin de los premios eternos, una vez abatido el hijo de perdicin(713), el Hijo antes del fin del mundo resplandecer en un fulgor muy difano y muy bello enla Fe Catlica, de modo que entonces sin dificultad la verdad ser reconocida manifiestamentey, la falsedad, propia del hijo de iniquidad, ser borrada en todas las cosas, como lo atestiguaDavid, mi servidor, cuando dice: El rey empero se gozar en Dios, alabados sern todos losque juran en l, porque ha sido tapada la boca de los que profieren iniquidades (Salmo 62,

    12). Esto debe interpretarse: la profundidad de la ciencia que es la magna condicin de1 hom-bre, es decir, que plasma la bella forma de las palabras con la voluntad y la dispensacin divi-nas, alcanza estrecha armona con el altar de Dios, porque conoce a Dios, y los beatficos co-rren en la alabanza de sus mentes hechas de msica, haciendo templar el sentido de las palabrasen la pursima fuente del fortsimo dominador, cuando en esos tiempos de perdicin se destru-yan las fauces que lanzan silbidos de artes diablicas, para manchar torpemente la mente de loshombres.

    Adems aquella imagen de mujer que habas contemplado anteriormente frente al altar,que est ante 1os ojos de Dios, ahora de nuevo aqu se te aparece : porque la Esposa del Hijode Dios, que clama con las pursimas oraciones de los Santos, y las ofrece devotamente a quienlas escruta en lo ms alto, segn lo que te fue mostrado, ahora tambin se te manifiesta en 1osmismos signos a manera de confirmacin de la justicia; de modo sin embargo que slo la ves

    desde la cintura hacia abajo. Porque ella misma se te manifiesta, segn el carcter de aquellaobra, con la que se va constituyendo por ministerio de la dignidad eclesistica hasta la plenitudde sus hijos en los misterios de incontables milagros para amparo de muchos. Pues desde lacintura a la pelvis tiene variadas y escamosas manchas; 1o cual significa que desde aquellafortaleza por la cual tiene vigor de un modo digno y admirable solamente en sus hijos, hastaaquel tiempo en que el hijo de perdicin intentar llevar a cabo sus artes, que el diablo insinua la primera mujer, comportar de un modo lamentab1e y digno de compasin la variedad y elrigor en medio de la oposicin de muchos vicios, tanto en los males propios de la fornicacincomo en otros mortferos y destructores. Cmo? Porque aqullos que debieran amarla, la per-

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    seguirn sin descanso.Por lo cual aparece tambin en la pelvis esa cabezamonstruosa y renegrida, porque con

    artes, similares a las de la primera seduccin, irrumpir la enajenacin del hijo de perdicin, enmonstruosas degradaciones y en tenebrosas iniquidades. Con ojos de fuego, orejas de asno y

    fauces de len, porque difundir las energas de un fuego nefastsimo que trastorne,y esparcirsonidos abominables de contradiccin, para que los hombres nieguen a Dios, infundiendo entodos los sentidos un hediondsimo contacto, desgarrando lo que est establecido en la Iglesia

    con crudelsima rapacidad y rechinando con sus horribles fauces y aguzando horrorosamentesus dientes horribles y como de hierro, porque con la voracsima abertura de los vicios impon-dr de modo cruel a quienes lo consientan la fuerza y la locura de sus fauces. Y desde esa cabe-

    za hasta sus rodillas alba y rojiza y como golpeada por mucha contricin, porque desde elmomento de aquellos funestsimos desvos con que el hijo de perdicin intentar primeramentecon astucia atractiva y suave seducir a los hombres hasta (714) el tiempo aquel en que intentardoblegarlos y someterlos de modo ms cruel, la Iglesia confortar en sus hijos la blancura de laverdadera Fe, pero en ella soportar la angustia de una parlisis sangrienta y las mayores llagasde las diversas pasiones.Pero desde las rodillas hasta aquellas dos franjas que de modo trans-versal tocan los talones de sus pies y son de color blanco, aparece de un tono sanguinolento,

    porque habiendo ya sufrido lo que ser el mpetu de aquella opresin, hasta el momento de losdos testigos de la verdad, que fortalecern a la Iglesia y mostrarn, estando ya prxima la con-sumacin del mundo, el fulgor de la justicia y la rectitud, la Iglesia padecer malvadsimas per-secuciones y crudelsimas efusiones de sangre, en aquellos que habrn de rechazar al hijo de

    perdicin. Por qu? Cuando el hijo de perdicin haya ya consolidado con engaos la confian-za y el apoyo en su doctrina contraria a la Fe, entonces tambin la Iglesia, en el final de su ca-rrera, ser baada con nobilsima sangre; ella estar completando en forma definitiva su man-sin celestial. Pues vosotros, oh mbitos de Jerusaln, resplandeceris entonces en el oro su-

    blime por la sangre de los Santos, ya que entonces el diablo ser aniquilado, porque ha perse-guido a los miembros del reino celeste, de modo que con antelacin al grande terror de su parte

    podemos decir que est reducido a la nada.Pero, oh vosotros hombres, que deseis habitar en esos mbitos, huid de l y adorad a Dios

    que os cre. Pues en seis das complet Dios su obra y en el sptimo descans de su operar. Y

    esto qu significa? Seis das son seis nmeros del tiempo; pero en el sexto nuevos milagros seaadieron al mundo, de modo que en el sexto da Dios complet su obra. Ahora empero elmundo, en el sptimo nmero del tiempo, est como en el da sptimo. Cmo? Los Profetashan completado sus voces, mi Hijo tambin ha cumplido hasta el fin mi voluntad en el mundo,y abiertamente el Evangelio ha sido predicado por todo el mundo. ste, el Evangelio, aunqueen medio de mucha diversidad de costumbres entre los hombres, sin embargo bien fundado porm, persiste a travs del tiempo de los tiempos del nmero pleno y a travs de un complementode aos en esos tiempos del mismo nmero pleno. Pero ahora la catlica Fe vacila en los pue-

    blos y en los hombres declina el Evangelio; y asimismo los fortsimos volmenes que doctoresprobadsimos concentraron con mucho estudio, se disipan con el torpe tedio, y se ha entibiadoel alimento de vida de las Sagradas Escrituras. Por eso hablo por medio de una persona que no

    profiere segn su propia ciencia de las Escrituras y que no ha sido formada por ningn terrenal

    maestro. Sino Yo que Soy proferir por ella nuevos secretos y muchas cosas mysticas quehasta ahora permanecieron ocultas en esos volmenes, como hace el hombre que prepara pri-mero la arcilla y luego con ella plasma algunas formas segn su voluntad.

    Oh doctores capaces de alcanzar verdadera experiencia, redimid vuestras almas y procla-mad con fuerza este discurso, y no seis incrdulos ante l, porque si lo despreciis, Me des-

    preciis a m que soy veraz. Pues vosotros debis nutrir a mi pueblo segn mi mandato, vuestramisin es cuidarlo durante todo el tiempo prefijado a esa vigilancia. Pero a partir de estetiempo tenis los tiempos de los tiempos segn prefijada determinacin y ya estis corriendohacia aquel tiempo (715) en el que vendr el hijo de perdicin. Recobrad vigor y fuerza, elegi-

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    dos mos, y precaveos de no caer en el lazo de la muerte; erguid empero el estandarte de estosdiscursos y lanzaos contra el hijo de iniquidad. Pues en el error de aquellas sendas que antici-

    pan y siguen al hijo de perdicin, a quien vosotros llamis el Anticristo, imitad los pasos deaqul que os ense el camino de la verdad, cuando por la Encarnacin apareci en el mundo,lleno de humildad y no de soberbia. Od pues y entended. El Espritu previene a la Iglesiaacerca del tiempo del novsimo error. La muerte irrumpir en la Iglesia, en la misma hora queen el fin de los tiempos el maldito, el hijo de la maldicin, llegue, que es maldicin de maldi-

    ciones, como lo atestigua mi Hijo en el Evangelio a propsito de la ciudad del nefastsimoerror: Y t Capharnaum, crees que sers exaltada hasta el cielo? Hasta el infierno descen-ders(Mateo, 11, 23). Esto significa: Oh antro de iniquidad, fosa de fingimiento, que exhibesalas de simulacin de todos los hipcritas, cmo podras permanecer en la cspide del templo,si tu ojo est dedicado a contemplar las maldades de todos los vicios, que ocultan la lumbreardiente en la inmundicia, mientras proclaman: Quin es semejante al parricida en la hipocre-sa, a quien los estultos llaman dominador? Podras acaso tener el cielo en los milagros de sussignos, mientras ties tu dedo en el bratro? Cmo? Tus obras reclaman el fondo del infierno,en cuya voracidad una vez absorbidas yacers t tambin, porque tambin el hedor infernal lovomitar y en l el mundo ver la amargura de la muerte en quien es perdicin de perdiciones.

    La cabeza sin embargo no puede existir separada del vientre y de todos los dems miem-bros. Cabeza de la Iglesia es el Hijo de Dios, el vientre y todos los dems miembros es la Igle-sia con sus hijos. Pero la Iglesia no est an completa en sus miembros y en sus hijos, sino queen el novsimo da, cuando se complete el nmero de elegidos, entonces la Iglesia estar tam-

    bin plena. Pero tambin entonces en el ltimo da acontecer una confusin en toda la redon-dez del mundo. Cuando Yo, Dios, purifique los cuatro elementos junto con aquello que esmortal en la carne del hombre, ser tambin entonces pleno el gozo en el retoo de la Iglesia.Pues tal como se ha dicho, en seis das Dios llev a cabo sus obras. Cinco das son cinco nme-ros del tiempo, en el sexto fueron manifestados en la tierra nuevos milagros, ya que el sexto dafue formado el primer hombre. Pero ahora el nmero seis ha terminado y hemos entrado en elnmero sptimo, en el cual est colocado el curso del mundo como en el sptimo da del des-canso, porque aquel trabajo que los fortsimos doctores tuvieron en la profundidad de los selloscerrados de las Santas Escrituras, ahora abiertamente manifestado, debe ser proferido abierta-

    mente con palabras cuidadosas, como son las palabras de este libro, segn corresponde al sp-timo da de descanso. Pues seis das cuadran a la obra, y el sptimo al descanso. No hay otronmero para el tiempo y lo que se sigue para ti, oh hombre, no conviene inquirirlo, pertenece alsecreto del Padre. Pero vosotros, humanos, a partir de este tiempo advertid: en vuestro curso te-nis el tiempo de los tiempos antes que venga aquel homicida, que querr pervertir la Fe catli-ca. Lo que empero acontezca despus (716) no es para vosotros ni tiempo ni momento de sa-

    berlo, como tampoco podis saber qu sea despus de los siete das de la semana; solamente elPadre conoce esto y l ha puesto todo eso en su inviolable potestad. En cuanto a los das de lasemana o sobre el tiempo de los tiempos de este siglo tampoco debes inquirir ms, oh hombre.

    Despus de los cinco nmeros de este en produje empero para el mundo milagros celes-tiales. Y as como en esos cinco das la otra creatura, anterior al hombre, haba sido creada, lacual est sometida al hombre, as tambin la plenitud de los infieles y de los judos se mani-

    fest primeramente y las diversas contradicciones en los diversos males, tanto del pueblo gentilcomo del judaico pudieron difundirse; cumplieron sus sudores ya 1a ley y la profeca y todoslos pueblos haban sido probados tanto en los males como en los bienes, antes que mi unignitorecibiera su carne de una Virgen. Pues no hubiera sido posible determinar su advenimiento, sino hubiesen estado anticipadas todas estas cosas, de modo que en l toda justicia fuera proba-da, y toda injusticia declarada escndalo por l. Porque si mi Hijo hubiese llegado antes, ellohubiera sido una accin carente de sabidura, como obrara sin prudencia aquel hombre quequisiera recoger su cosecha antes que madure. Y si su Encarnacin hubiese sido dilatada hastael fin del mundo, entonces hubiese venido de modo sbito, a manera de un cazador de aves que

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    las aprisiona con engaos, sin que ellas sepan de qu modo entraron en la red. En cambio miHijo lleg en el tiempo en que como ocurre con el da, ste despus de nona tiende a vsperas,o sea, cuando el mximo vigor de la luz comienza a decrecer y comienza a advertirse el fro.As despus de los cinco nmeros del mundo, mi Hijo se hizo presente en el mundo, cuando elmundo comienza a correr ya hacia el ocaso. Para qu entonces? l mismo en efecto con suvenida entreabri la mdula de la ley, cuando convirti en vino el agua de la ley, cuando hizo

    brotar en incontenible fluir todas las virtudes, lo que se complet con su venida en tiempo tan

    oportuno, de modo que las virtudes de la Iglesia, que el Espritu Santo encendi, se consolida-ran con inquebrantables races en los hombres y que la virginidad que l mismo exalt se mul-tiplicara y se extendiera en maravillosas simientes de flores.

    El enajenado homicida sin embargo, o sea el hijo de perdicin vendr en brevsimo tiempo;cuando ya el da comienza a declinar, latente el sol en el ocaso, cuando ya cae el novsimotiempo y el mundo deja su connatural plenitud. Oh fieles mos, od empero este testimonio einteligidlo con devocin para cautela vuestra, no sea que por ignorarlo el error de ese destruc-tor, al llegar repentinamente, os precipite en la ruina de la infidelidad y de la perdicin. Pordonde revestid ahora las armas (de la Fe) y, advertidos de antemano de este modo, preparaoscon recursos fidelsimos para una batalla muy intensa. Pues cuando haya advenido aqueltiempo en que el nefastsimo trastornador nazca con todos sus horrores, aquella madre que dara luz a este tentador del mundo, desde su adolescencia, en edad de su niez, colmada de vicios

    por muchas artes diablicas, ser alimentada en el desierto de la abyeccin entre nefandsimoshombres, sin saber sus progenitores que ella all permanece ni con quienes cohabita, porque eldiablo la persuadir encaminarse a ese lugar; y engandola como si fuera un ngel santo habrde prepararla all segn su voluntad. Ella entonces (717) se separa de los humanos, para quetanto ms fcilmente pueda disimularse, por lo que tambin se mezcla ocultamente por nefast-simo latrocinio de fornicacin con algunos aunque pocos varones, se mancha con ellos en uninsaciable afn de turpitud, como si un ngel santo le ordenara completar aquel fervor de todaslas maldades. Y as en el ferventsimo fuego de aquella impureza concibe al hijo de perdicin,sin saber de qu semen entre aquellos varones lo haya concebido. Pero Lucifer serpiente, o sea,la antigua delectacin en esta turpitud, segn un justo juicio mo, insuflar con sus artes esteembarazo, y lo poseer con todas sus influencias en el vientre de aquella madre, de modo que

    aquel trastornador provendr del vientre de su madre ya colmado de espritu diablico. Luegoella evita la acostumbrada fornicacin y dice abiertamente al pueblo necio y sin saber algunoque no cohabita con varn alguno y que no conoce al padre de su hijo. Y en cuanto a la impu-reza consumada, la llamar santa. Por lo que tambin el pueblo la considera y la llama santa.

    De este modo el hijo de perdicin se nutre con artes diablicas hasta una edad ya crecida,siempre substrayndose a todo el pueblo que l conoce. Su madre sin embargo lo muestra en-tretanto con ciertas artes mgicas tanto al pueblo que adora a Dios, como al incrdulo, de modoque todos lo vean y lo amen. Cuando l haya llegado a la plena edad, ensear ostensiblementeuna doctrina contraria (a la Fe) y luchar de este modo contra M y mis elegidos, despus dehaber consolidado una extraordinaria capacidad, tanto que en sus magnos poderes se atreva aelevarse sobre las nubes. Pues Yo, con justa determinacin, permito que l ejerza su voluntadsobre diversas creaturas, porque as como el diablo dijo al comienzo: Ser semejante al Alt-

    simo, y cay, as tambin permito que el mismo diablo en el novsimo tiempo caiga, cuando lmismo diga por boca de su hijo: El salvador del mundo soy yo. Y as como todos los eonesde fieles creaturas conocieron que Lucifer fue mentiroso, cuando en el comienzo de los dasquiso hacerse semejante a Dios, as tambin todo hombre fiel ver que el hijo de iniquidad esmentiroso, cuando antes del novsimo da se haga semejante al Hijo de Dios.

    l mismo es en efecto una psima bestia, asesino de los hombres que lo rechazan, y sociode reyes, duques, prncipes y ricos, diestro en el menosprecio de la humildad y en la exaltacinde la soberbia, tirano en toda la redondez de la tierra por medio de sus artes diablicas. Pues su

    poder alcanza hasta las regiones del viento, de tal manera que parece excitar el aire, hacer bajar

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    fuego del cielo y producir rayos, truenos y granizo, abatir montes, desecar extensiones de agua,quitar a los bosques su verdor y devolverles otra vez la savia de sus follajes. Exhibe esos enga-os en diversas creaturas, o sea, en la humedad, el verdor o la aridez de ellas. Adems no cesade practicar sus confusiones en los seres humanos. Cmo? Parecer en efecto causar la enfer-medad en los sanos y la salud en los enfermos, arrojar demonios y a veces hacer resurgir a losmuertos. Cmo? En efecto, cuando se haya retirado de la vida alguien, cuya alma est en rea-lidad en poder del mismo diablo, con el cadver de aqul, como dije separado de la vida, (718)

    por permisin Ma, pondr de manifiesto sus engaos, haciendo por ejemplo se mueva ese ca-dver como si fuera un viviente, lo que sin embargo le ser permitido hacer por brevsimosmomentos y no por mucho tiempo, de modo que no sea posible por un pretexto semejante bur-larse o tener por inexistente la gloria de Dios. Algunos viendo esto confiarn en l; otros encambio aunque querrn conservar la primitiva Fe, optarn siempre por l para que les sea pro-

    picio. A los cuales no queriendo herir con demasiada dureza, les enviar algunas enfermeda-des. Entonces, despus de haber procurado remedio y auxilio de los mdicos, no podrn cu-rarse y recurrirn a l, intentando saber si puede curarlos. Al ver que vienen hacia l, les su-

    primir la debilidad que l mismo les haba ocasionado. Por lo que estimndolo sobremanera,creern en l. Y as muchos sern engaados, porque ellos mismos entenebrecen los ojos delhombre interior, por los cuales habran debido retornar su mirada hacia M, queriendo conocer

    por el examen de su inteligencia, como en una cierta novedad, lo que ven con los ojos exterio-res, o que palpan con las manos, menospreciando aquellas cosas invisibles que en M perduran,y que deben ser contempladas por la verdadera Fe. Porque los ojos mortales no pueden verme,sino que en plena obumbracin muestro mis milagros a quienes Yo deseo. Nadie empero Me ver jams mientras perviva en cuerpo mortal, sino en la sombra de mis mysterios, tal como ledije a Moiss, mi servidor, segn est escrito: No me ver el hombre y podr seguir viviendo(xodo, 33, 20).Es decir, el carcter propio de mortalidad en quien est en la vida mortal im-

    pide que dirija su mirada al fulgor de mi divinidad, de tal modo que pueda conservar la vidamortal en la ceniza incorruptible, mientras sigue en el cambio del tiempo que pasa, que dejeuna vida y se pase a otra. Porque todo lo que vive ha sido consolidado por M y porque Yovivo y en M no hay mudanza alguna. Pues as como el mosquito no puede vivir si se echa enla llama del fuego, as tampoco el hombre mortal podra subsistir si viera el resplandor de mi

    divinidad. Pero Yo, mientras los hombres estn inmersos en la pesadez de su mortalidad, mepresento en la obumbracin, tal como un pintor que hace ostensible a los hombres aquellas co-sas invisibles, por medio de las imgenes de su pintura. Porque, oh hombre, si me amaras, teabrazar y te har sentir mi calidez con el calor del Espritu Santo. Pues si me contemplas con

    buena intencin y tratas de conocerme en tu Fe, entonces yo tambin estar contigo. Pero losque me desprecian, se entregan al diablo, porque no quieren conocerme. Por donde yo tambinlos excluyo.

    A sos empero el diablo los engaa y trastorna del modo que quiere, de tal manera que s-tos piensan que es verdadero todo lo que les muestra. Y el diablo les infunde esta misma capa-cidad de engao, siempre que confen en l, de modo que estos hombres, segn voluntad pro-

    pia, engaosamente practican para los otros hombres diversos portentos en las creaturas, segnel poder de estas mismas artes diablicas. Pero sin embargo no pueden transmutar a otra condi-

    cin ni los elementos ni las restantes creaturas que han sido creadas por Dios, sino que sola-mente por medio de fingidos resultados, para quienes creen en ellos, pueden plasmar ciertasrealidades terribles como si fueran nieblas fugaces. Pues tambin Adn por codiciar ms de loque deba tener, (719) perdi la gloria del paraso; as tambin sos dejan la visin y la audi-cin del hombre interior, porque abandonan a Dios y rinden culto al diablo.

    Segn estas caractersticas el hijo de perdicin practica la ilusin de sus artificios en loselementos, mostrando en ellos belleza, dulzura y suavidad acorde con la voluntad de los hom-

    bres a quienes engaa. Pero este poder le est permitido, para que los fieles disciernan en larecta Fe, porque el diablo no tiene ningn poder sobre los buenos, sino solamente en los malos,

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    un poder de muerte eterna. Pues todo lo que realiza ese hijo de la iniquidad, lo hace con tirana,soberbia y crueldad, ya que no tiene misericordia ni humildad ni justicia; pero mediante su po-dero y sus extraordinarias maravillas conmina a los hombres a que lo sigan, consigue la vo-luntad de muchos pueblos, dicindoles que hagan libremente la propia voluntad, que no hagan

    penitencia en vigilias o ayunos, proponindoles que slo amen a su dios, que simula ser lmismo; que de este modo, liberados al fin del infierno, alcancen realmente la vida. Por dondeaqullos, engaados de este modo, dicen: Ay de aquellos desdichados, que existieron antes de

    estos tiempos, porque torturaron su propia vida con tan crueles tormentos, sin conocer ay! lapiedad de nuestro dios. l en efecto les muestra sus tesoros y riquezas, y les permite vivir enla gula segn voluntad de cada uno, confirmando su doctrina con signos engaosos, de modoque todos piensan que de ningn modo es menester disciplinar y castigar el cuerpo. Adems lesordena observar la circuncisin y el judasmo segn las costumbres de los judos, mientras queaquellos preceptos ms duros de la ley, que el Evangelio convierte en gracia por la digna peni-tencia, los hace ms laxos, conforme a la voluntad de cada uno. Y les dice: Quien a m seconvierte, le son borrados sus pecados y vivir conmigo eternamente. Tambin anula el bau-tismo y el evangelio de mi Hijo, y se burla de todos aquellos preceptos que han sido tradicinde la Iglesia. Y sin cesar repite a los que le sirven, diciendo con diablica burla: Ved quin yqu insano fue aqul que orden al pueblo simple observar esta conducta, engandolo con susmentiras. Yo en cambio quiero morir por vosotros y para vuestra gloria y luego resucitar de lamuerte. Y as librar a mi pueblo del infierno, para que desde entonces vivis conmigo en mireino glorioso, que antes aquel mentiroso simul que l fundara. Y luego dice a sus dilectos(seguidores) que lo traspasen con una espada y que lo envuelvan en una limpia tnica de linohasta el da de su resurreccin. Pero en realidad los engaa, de modo que piensen que ellos lohan matado y han cumplido as sus rdenes, para simular despus que ha resucitado y procla-mar una (nueva) escritura, colmada de terrible maldicin, como si fuera la salvacin de las al-mas. La entregar a los hombres como un signo, y ordenar que lo adoren. Y si algn fiel, porcausa del amor por mi Nombre se negare, lo exterminar despus de terribles tormentos, demodo que todos los que hubiesen visto esto o lo hubiesen odo sean conmovidos por unextraordinario estupor de admiracin y de duda, segn lo anticipa tambin Juan, dilecto mo,cuando dice: Y viuna de sus cabezas, como herida de muerte, y esa herida de muerte le fue

    curada. Y la entera tierra corra admirada detrs de la bestia (Apocalipsis, 13, 3). (720) Loque significa: Yo, que amo los mysterios de Dios, vi al mentiroso y maldito que cercaba consus innumerables iniquidades toda la santa conducta de los santos y la atacaba con innumera-

    bles vicios. l con la eficacia de sus fingimientos har creer que ha derramado su sangre en unamuerte violenta y que ha muerto. Pero no ser una cada en su cuerpo, si no en una sombra en-gaosa, y ser tenido por golpeado y muerto. De all, siempre por el engao de sus heridas fin-gidas, como si hubiera muerto, simula que l resucita del sopor de la muerte. Y as todos loshombres, en la totalidad de la tierra, frente al horror de este maldito, manifestarn un admirabley terrible estupor, lo mismo que el pueblo que se sobrecogi ante el tamao y la fuerza de Go-liath, cuando lo vio delante suyo, preparado con sus armas para la batalla. Y tal como ves, lascolumnas de mis elegidos, tanto a causa de los tormentos, como por las contradicciones y lossignos crueles y horribles, que provocar el hijo de perdicin, parecern sacudirse con un gran

    asombro, lleno de terror, profiriendo un gemido de dolorosa angustia.Pero yo enviar mis dos testigos, que he reservado para este tiempo en el secreto de mi

    voluntad, o sea, Enoch y Elas, para que ellos lo ataquen y para que hagan retornar al caminode la verdad a los extraviados. Ellos mostrarn a los fieles extraordinarias virtudes, por su for-taleza y su vigor, porque como las palabras, que en boca de cada uno de ellos sirven de testi-monio, concuerdan entre s, despertarn la Fe de los que oigan. Pues precisamente he reservadodurante tanto tiempo estos dos testigos de la verdad, para que cuando ellos aparezcan, sus en-seanzas se afinquen en el corazn de mis elegidos y en consecuencia el germen de mi Iglesiasubsista en medio de esta grande humillacin. Y ellos dirn a los hijos de Dios, cuyos nombres

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    estn en el libro de la vida: Oh vosotros, rectos de corazn y elegidos en la gloriosa alabanzade una vida de beatficas gracias, od y entended lo que os referimos con total fidelidad. Estemaldito ha sido enviado por el diablo, para que conduzca al error las almas que se someten asus mandatos. Nosotros en efecto estbamos separados de este mundo, reservados en el secretode Dios, desconocidos para los hombres, de modo que no hemos estado en medio de esta desa-zn y esta angustia de los hombres. Pues para esto hemos sido reservados, y enviados a voso-tros, para que contradigamos los errores de ese destructor. Ved si somos semejantes a vosotros

    o en la estatura corporal, o en la edad. Y todos los que quieran conocer y confesar al verdade-ro Dios, seguirn a estos dos ancianos, testigos veraces, y llevarn el estandarte de la justicia deDios, abandonarn el inicuo error, ya que ellos mismos con magnas exultaciones de alabanzasresplandecern delante de Dios y delante del pueblo. Recorrern las aldeas, plazas y ciudades,y todos aquellos lugares en que el hijo de perdicin ha insuflado su maligna doctrina, y harn

    por todas partes muchos signos en el Espritu Santo, de modo que todo el pueblo que los veasentir una gran admiracin. Y precisamente se les concedern estos magnos signos, consoli-dados sobre firme roca, a fin de que sean rechazados aquellos otros signos contrarios y falsos.Pues as como el rayo enciende y quema, as tambin el hijo de perdicin har con su perversainiquidad y su maldad (721) quemando a los pueblos con sus artes mgicas como con fuego delrayo. Pero Enoch y Elas con la recta doctrina como con el golpe de un trueno llenarn de te-rror a sus secuaces y los derrumbarn, dando de este modo firmeza a los fieles.

    Pero tambin segn permisin de mi voluntad habiendo al fin ellos mismos alcanzado suconsumacin por obra de aqul, recibirn el premio de sus trabajos en la vida celestial. Enton-ces habrn de caer las flores de su doctrina, porque sus voces ya no se oirn ms en el mundo,

    pero mostrarn los buenos frutos en los elegidos, que rechazan las palabras y el odio del artediablica y que se afirman con seguridad en la esperanza de la heredad celeste, tal como Salo-mn lo muestra del hombre bueno y recto, cuando dice: La casa de justo es multiplicada for-taleza, pero en los frutos del impo slo hay conturbacin(Proverbios, 15, 6). Esto es: Estre-cho el mbito donde habita la contricin, pero no hay desdicha. Un especial reflejo del ojo deDios est en el hombre recto, en el cual el mismo ojo ve la fortaleza de sus milagros como de-seando una espada que corte. En cambio en las acciones transcurridas, como si fueran frutosdel corazn soberbio que crecen, siendo que edifica ruinas con sus propios placeres, acontecer

    aquella tristeza, porque el corazn soberbio no confa en una esperanza, que florece en la ferti-lidad celestial.En cuanto a lo que ves, que la monstruosa cabeza se desplaza de su lugar con increble

    estrpito, al punto que toda la imagen de la antedicha mujer se sacude por eso en todos sus

    miembros, seala cuando el hijo de perdicin sobreelevando su cabeza de iniquidad la levantacon mucha arrogancia y soberbia, como si advirtiese un pequeo desfallecimiento de su con-natural maldad, de modo que concentre mayor desvaro, o sea queriendo ser exaltado por en-cima de todos, esto es, cuando sus engaos hayan de acercarse a su fin, toda la Iglesia en todossus hijos, excelsos o humildes, ser puesta en mximo terror, ante la vista de la locura de esteorgullo (satnico). Y algo como una enorme masa de copiossima inmundicia est unida a esamisma cabeza, por donde aquella parece erguirse sobre un monte e intentar ascender las altu-

    ras del cielo: porque las peores artes de diablicas insidias, que aportarn una increble impu-

    reza para asistir a ese mismo hijo de perdicin, le suministran alas de soberbia y lo exaltan enpresuncin tan grande, que l mismo piensa que puede penetrar incluso los secretos celestiales.Cmo? Pues cuando haya cumplido totalmente la voluntad del diablo seductor, de modo que

    por justo juicio de Dios no se le permita ya ms acrecentar su poder de iniquidad y crueldad,concentrar a todos sus secuaces y dir a los que creen en l que est dispuesto a irse al cielo.Pero as como el diablo no supo que el Hijo de Dios habra de nacer para redencin y salvacinde las almas, as este nefandsimo, cuando est rodeado por la mortfera maldad de todos losmales, no se dar cuenta que est por sorprenderlo el fortsimo golpe de la mano de Dios. Y heaqu que como el golpe de un trueno que llega de repente golpear esa cabeza con tanta fuerza

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    que la derrumbar de aquel monte y arrojar su espritu a la muerte. Porque sta ser la mani-festacin del poder de Dios, que aplastar al mismo hijo de perdicin con tanta energa y celodivino, congruente con aquella soberbia con la que se haba erigido contra Dios, de modo quecaiga ahora en el hondo precipicio de su orgullo; (722) y que habiendo llegado a su fin vomitesu aliento vital para la muerte de la eterna condenacin. Porque as como terminaron las tenta-ciones de mi Hijo, cuando l mismo, tentado, dijo al diablo: Vete, inmundsimo Satans, yste aterrorizado huy, as tambin estas tentaciones que el hijo de iniquidad dirigir contra la

    Iglesia, habrn de llegar a su trmino por cuidado mo.Y luego sbitamente una niebla hedionda envolvi todo el monte, y all qued la misma

    cabeza, rodeada de tanta inmundicia, que los pueblos circunstantes se sobrecogieron por un

    gran temor. Porque un hedor de increble impureza, intolerable e infernal colm el lugar deaquella ereccin, en el cual el psimo autor de aquellas maldades se enardeca con tanta in-mundicia y hediondez, que por justo juicio de Dios ni su inicio ni su fin se quiera tener en lamemoria desde entonces. Porque aquellos pueblos, al ver el cadver de aqul postrado en tierray sin habla, cubierto de increble podredumbre, advertirn que han sido engaados; mientrastanto la niebla en torno al monte permanecer un poco ms todava. Porque el hedor que en-vuelve aquella diablica exaltacin exhibe su inmundicia, para que los hombres, seducidos porel malvado, al ver semejante hedor y podredumbre, se aparten de ese error y retornen a la ver-dad. Pues el pueblo, curioso al ver esto, se sentir sacudido por un gran temor, ya que elhorror conmover a los que vean estas cosas con tal fuerza, que empezarn a proferir lgu-

    bres voces y lamentos llenos de lgrimas, y a decir que se haban extraviado gravemente.Y he aqu que los pies en la imagen de la antedicha mujer mustranse resplandecientes,

    con un fulgor que supera el fulgor del sol: esto es, que el vigor del fundamento y el profundosostn en la Esposa de mi Hijo mostrarn un brillo extraordinario de la Fe y exhibirn una be-lleza que supera toda la belleza de los resplandores terrenales, cuando abatido segn se ha di-cho el hijo de perdicin muchos de los que prevaricaron retornen a la verdad. Pero despus delderrumbe de aquel impo, no les es lcito a los humanos averiguar cundo habr de acontecer elnovsimo da en la disolucin del mundo, porque no lo podrn saber, ya que el Padre lo hamantenido en su recndito secreto. Para el juicio pues, oh humanos, preparaos. Sin embargo talcomo se ha dicho ya, el hijo de perdicin con su padre el diablo y con todas sus artes ser ven-

    cido en esos ltimos tiempos por mi Hijo, fortsimo guerrero, y caer con gran confusin, talcomo los enemigos de Sansn que en prefiguracin de este maligno fueron abatidos, como estescrito en la Historia Sagrada: Y habindose sacudido violentamente las columnas, cay lamansin sobre todos los prncipes y sobre la multitud que all estaba. Y al morir mat muchos

    ms de los que haba matado cuando vivo (Jueces 16, 30, cf. caps. 14-16). Lo que significa:Al Hijo de Dios, o sea al fortsimo Sansn estuvo unida la Synagoga. A ella l mismo le con-cedi aquel sentido oculto que estaba velado en el Antiguo Testamento, por medio de su admi-rable doctrina, entreabriendo para ella la interior dulzura de la ley, ms fuerte que el len. Perola Synagoga lo entreg, haciendo que fuesen objeto de burla sus mysterios, sin querer indagaren su doctrina, antes bien menosprecindola con gran despliegue de soberbia. Por lo que lmismo, conmovido, anticip que el reino de Dios le sera quitado a la Synagoga y entregado aotro pueblo. As despus de innumerables prodigios se dirigi con crecida (723) multitud a la

    ciudad de Jerusaln, asesinada por la infidelidad de los que haban extendido sus vestiduras enel camino, donde por medio de milagros les concedi lo que haba prometido, precisamente aquienes lo haba entregado su propia esposa, es decir, la Synagoga. En esa exaltacin abandona su esposa, cuando preanunci que su casa quedara abandonada. El padre empero de esa es-

    posa, o sea la seduccin diablica, la uni a otro varn, en este caso al dominio de la infideli-dad. El Hijo de Dios entonces mand zorras astutas, esto es, los apstoles, que incendiaron lasmieses de sus enemigos con el fuego del Espritu Santo, o sea que vertieron los preceptos de laley al significado espiritual, de tal modo que se quem la Synagoga junto con su padre, es de-cir, fue abatida la perversa infidelidad de la Synagoga. Despus abati a los incrdulos con

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    magnos signos y admirables milagros. Todos entonces se estremecieron, llenos de gran asom-bro, diciendo que ellos (los judos) teman que vinieran los Romanos y que conquistaran el lu-gar y sometieran el pueblo. Reunieron un concilio de sus doctores para condenarlo, pero l seocult en un monte, y all en oracin dijo que si pudiera hacerse, que se apartara ese cliz del. Pero Judas Iscariote lo traicion, entregndolo en las manos crudelsimas de sus enemigos.Y l ocult la fuerza de su poder, que tena en su cabello, esto es, en el Padre. Poder descono-cido para todo pueblo, excepto cuando se concibe en la Fe, tal como los cabellos se ven en la

    cabeza del hombre. Luego al consentir la Pasin mostr el vigor de su poder, o sea, esgrimi lamandbula de asno, cuando dijo a las mujeres de Jerusaln que no lloraran por l, sino por ellasmismas, es decir as las abati al predecirles con absoluta veracidad el terror de los desastresfuturos. Y as exhausto en la Cruz tuvo sed, y entonces una fuente de verdadera Fe brot del

    pueblo gentil. l mismo no se avergonz de beber de ella, agregando al fin que todo estabaconsumado. Luego exhal su Espritu, descendi a la gehena, o sea a la mujer meretriz, pese alos obstculos puestos por sus enemigos, o sea los guardias colocados en su sepulcro. Pero lmismo al resucitar de la muerte entr en el reino celeste con dos filas, esto es, con determina-dos elegidos suyos ycon una multitud de gente que haba librado de los infiernos. Pero as suhermossima Esposa, es decir, la Iglesia, unida a l, con gran diligencia le inquiri cmo po-dra conocer su fortaleza. l no repentinamente le mostr sus fuerzas, sino poco a poco y llenode discrecin. Cmo? Cuando comenzaron los hombres a reconocer la catlica Fe en la anti-gua y en la nueva Ley, algunos de ellos pensaban que deban caminar hasta la perfecta realiza-cin, que era la ligadura de los nervios todava tiernos, sin haber alcanzado su perfecta consis-tencia. Por lo que la Iglesia, aun inexperta, deca a innumerables multitudes: sta es la forta-leza de mi esposo. Y el pueblo al or esto (724) quera con repentina decisin rendir culto aDios slo en las palabras odas, pero no entraarse en la significacin del Espritu Santo. Perode ese modo su fortaleza no era conocida. Luego la virginidad como nuevas cuerdas que nuncahaban estado en uso (ya que con anterioridad nunca haba sido considerada en el resplandor desu gloria) se destac con toda nobleza, la cual ligadura toc profundamente e al Hijo de Dios,

    pero no lo hizo ostensible plenamente sin embargo. La Iglesia por su parte irguindose siemprehacia lo alto deca: Oh vosotros, amigos mos, stas son las mayores virtudes de mi Esposo.Y sbitamente con gran estrpito una multitud se precipita sobre l, diciendo: Nosotros, en

    posesin de sus mayores fuerzas, ya lo tenemos. Pero tampoco entonces se manifestaron ple-namente sus virtudes. Luego fue consolidada la Iglesia en los siete dones del Espritu Santo,como por siete cabellos de Aqul, fijados con fuerte clavo en el fundamento de la predicacinapostlica. Por donde entretejida de este modo la red de la Fe, la Iglesia poda exclamar: Oh,cun fuerte es mi Esposo en sus siete cabellos! Y todos los pueblos que la oan se precipitaronhacia l, pensando que ya no tena otras fuerzas mayores. Pero tampoco de este modo fue co-nocida su fortaleza. Luego la Iglesia derram muchas lgrimas porque desconoci el poder dela Santa Trinidad, cuando afirm que efectivamente ella haba visto la humanidad del Hijo deDios, pero que no haba an inteligido perfectamente su divinidad. Por donde conmovido elmismo Hijo de Dios le revel a Juan, su dilecto, en la reverencia del Padre y en el ardor delEspritu Santo, los secretos de la Santa Trinidad, cuanto era lcito saber al hombre. Y as recli-n su cabeza en el seno de su Esposa y all descansar hasta los cismas incalculables que

    habrn de acontecer en el hijo de perdicin. All su fortaleza se quebrantar, cuando sean cor-tados sus cabellos, cuando los hombres en aquel tiempo procurarn seguir ms al hijo de perdi-cin que al Hijo de Dios, diciendo: Cmo es posible, oh Dios, que veamos milagros tangrandes y de tal naturaleza? Y as la fortaleza del Hijo de Dios se debilitar, cuando ya la ver-dadera Fe parezca obscurecerse en la ceguera de la infidelidad. Pero sus fuerzas se restablece-rn, cuando aparezcan Enoch y Elas. Por lo que acometiendo con fuerza contra la soberbia y la

    presuncin, la Fe derrumbar al hijo de perdicin con todas sus artes diablicas y dems viciosy, cuando ya la Iglesia, coronada por el nombre de Cristo, del en presente y temporal haya de

    pasar a las cosas eternas, esa misma Fe aplastar los diablicos vicios con una dureza mucho

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    mayor de lo que haba ocurrido antes, cuando en el tiempo conservaba an su vigencia el cultodivino. Por qu as? Porque cuando este en alcance ya su fin, entonces cesarn tanto las per-secuciones diablicas como las fortsimas operaciones de todas las virtudes en los hombres, almargen ya del tiempo. Quien tenga empero finos odos del intelecto interior, ste en ardienteamor por contemplarme, consgrese a estas palabras e inscrbalas en la conciencia de su esp-ritu.